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Tendencia: La corresponsabilidad de las empresas en la participación y el diálogo para 2026

La corresponsabilidad de las empresas... etc – Daniel Uribe, Director Ejecutivo de Fundación Corona


Tendencia: La corresponsabilidad de las empresas en la participación y el diálogo para 2026


¿Cómo está el panorama?


Actualmente, el mundo enfrenta una crisis de confianza en las instituciones democráticas marcada por la polarización, la desinformación y la baja participación ciudadana. Estas dinámicas impactan el contexto social, económico y ambiental, y esto, a la vez, ha generado que el diálogo político empresarial* esté en constante evolución: la forma en que las empresas y sus colaboradores participan y pueden influenciar se está adaptando para promover entornos más sostenibles, inclusivos, transparentes y prósperos.


* Entendemos el dialogo político empresarial como la comunicación estratégica y la relación entre el sector privado y los gobiernos, orientada a influir en políticas públicas y prácticas con la sociedad que fomentan un entorno económico sostenible e inclusivo.


La tendencia para 2026


Sin duda, en 2026 y los años que siguen, este tipo de situaciones complejas requerirán de cambios en prácticas, relaciones y narrativas.


En un contexto marcado por polarización, desinformación y retroceso democrático, las empresas en Colombia y a nivel global deben asumir un rol más activo para generar confianza y fortalecer la democracia. Ahora bien, este nuevo paradigma exige que las organizaciones integren estrategias de gobernanza multi-actor, deliberación ciudadana, valor compartido y responsabilidad social.


Tendencias globales y nacionales y el impacto en empresas y talento:


1. Polarización y desinformación:


El crecimiento de narrativas extremas y el retroceso democrático global afecta la

reputación corporativa y exige estrategias de comunicación ética. Por esto, las empresas tendrán que aumentar su demanda de talento con competencias en pensamiento crítico y alfabetización mediática. Así mismo, necesitarán implementar estrategias de creación de marca empleadora basadas en transparencia y propósito para atraer personas jóvenes que valoran la coherencia y, además, deberán fortalecer su transparencia y vigilancia sobre el gobierno corporativo.


2. Innovación democrática:


Las plataformas digitales y la deliberación ciudadana están redefiniendo la participación y las Las empresas se están involucrando cada vez más en procesos de gobernanza multi- actor, alianzas público-privadas y corresponsabilidad para generar valor público. Esto implique que, en materia de talento, necesitarán fortalecer capacidades o involucrar cada vez más a líderes con competencias en negociación, diálogo, sostenibilidad y gestión de entornos colaborativos.


3. Geopolítica incierta:


La fragmentación de alianzas y las tensiones tecnológicas tienen un impacto significativo en las agendas nacionales y empresariales. Esto indica que las empresas necesitarán –cada vez más– tener en sus equipos a personas con habilidades críticas en análisis de riesgos, adaptabilidad y pensamiento estratégico.


4. Crisis de confianza en Colombia:


Las elecciones 2026 están marcadas por la indecisión y el rechazo a los partidos

tradicionales. Pensando en esto, las empresas deben robustecer su rol social y generar espacios de diálogo y deliberación, fortaleciendo en sus colaboradores las competencias relacionales y socioemocionales como escucha activa y gestión de conflictos son esenciales.


5. Violencia y riesgos democráticos:


La persistencia de amenazas a líderes sociales, la baja participación de las juventudes en asuntos públicos y el retroceso democrático global y nacional están determinando las dinámicas políticas, sociales, económicas y culturales en el presente. Por esto, el sector privado debe fortalecer el desarrollo de implicación en programas corporativos que promuevan inclusión y diversidad para reducir las brechas y la sensibilidad a contextos de conflicto en prácticas empresariales.


6. Mayor conciencia del rol empresarial en la democracia:


Sigue creciendo la expectativa de que las empresas no solo generen valor económico, sino también contribuyan a la estabilidad democrática. En vista de esto, las empresas necesitarán fortalecer a sus equipos o incluir perfiles con competencias en ética corporativa, liderazgo responsable y gestión de impacto social, así como implementar programas internos que fomenten el desarrollo de competencias ciudadanas, diversidad, diálogo y deliberación.


Al reconocer el impacto que tienen estas tendencias, se hace evidente una correlación con el talento y las competencias que las empresas necesitan y que requerirán en los próximos años. De hecho, en el estudio sobre el futuro del trabajo presentado por el Foro Económico Mundial en 2025 se identificaron algunas competencias específicas como prioridad para el futuro: pensamiento analítico y creativo, resiliencia, flexibilidad y agilidad, alfabetización tecnológica (incluyendo IA y big data), liderazgo e influencia social,  curiosidad y aprendizaje continuo. Estas competencias reflejan la necesidad de combinar saberes técnicos con habilidades humanas para adaptarse a un mercado

laboral en constante cambio.


En procesos de fortalecimiento de liderazgo, más puntualmente, se han identificado algunas competencias que se revelan como necesarias y cuyo fortalecimiento hemos venido acompañado desde Fundación Corona. Las competencias que los y las colombianas consideran que deben estar más presentes en los liderazgos del país de acuerdo con el estudio Lideroscopio (2024).


Competencias

Formas de desarrollarlas

Ejemplos

Empatía

  • Incorporar ejercicios de “ponerse en el lugar del otro” en procesos de formación.

  • Promover equipos diversos (género, etnia, generación, territorio, rol) y crear espacios seguros para que todas las voces se expresen.

  • Incluir preguntas sobre impactos en comunidades y grupos de interés en la toma de decisiones.

El programa de Liderazgo

Público Transformador

implementado con

Fundación Origen ha sido

una experiencia en el que

actores de distintos

sectores que difícilmente

se encontraban en la

cotidianidad, desarrollan

competencias de liderazgo

mientras se reconocen y

cambias preconcepciones

sobre otros fortaleciendo

su confianza y disposición

de colaborar.

Apertura al diálogo y a la

escucha abierta

  • Diseñar protocolos para el diálogo con actores externos (comunidades, autoridades, organizaciones sociales) que prioricen la escucha antes que la defensa de la posición propia.

  • Crear espacios regulares de conversación multiactor sobre temas públicos relevantes para el territorio.

La Iniciativa de Diálogo Territorial implementada en Yumbo con el Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria y la Fundación Smurfit Westrock que fue reconocidas como un caso de estudio por el Observatorio Público de Innovación de la OCDE como una metodología de diálogo multiactor para generar espacios de reconocimiento, diálogo y cocreación para diseñar propuestas de políticas públicas ante un desafío de desarrollo local (enlace).

Involucramiento y cocreación

  • Incluir a colaboradores y actores del territorio en el diseño de iniciativas de participación y agendas de diálogo (no solo en la ejecución).

  • Utilizar metodologías participativas (laboratorios ciudadanos, mesas de cocreación, presupuestos participativos internos) para definir prioridades y soluciones.

Reconocimiento de contexto

  • Desarrollar diagnósticos periódicos del entorno político, social y económico con participación de actores locales y no solo consultoras externas.

  • Incorporar la voz de comunidades, autoridades y organizaciones en la interpretación de datos del entorno.

Los programas Cómo Vamos generan información objetiva y subjetiva para facilitar el entendimiento de las ciudades y la toma de decisiones basada en evidencia al servicio de empresas, instituciones públicas y sociedad civil.

Pensamiento sistémico

  • Incluir, en las decisiones sobre participación y diálogo político, un momento de análisis de impactos en el sistema: quién gana, quién pierde, qué relaciones se afectan, qué modelos mentales se refuerzan.

  • Promover alianzas intersectoriales que permitan abordar problemas públicos desde múltiples frentes.

Identificación de comportamientos asociados con fenómenos que se quieren transformar, como la baja participación de jóvenes y diseño de estrategias de comunicación e involucramiento a partir de esa lectura. Por ejemplo, las empresas pueden apoyarse en iniciativas cómo Compromiso Valle, Compromiso Bogotá GOYN Bogotá o Barranquilla.


Aprendizajes y oportunidades para el futuro


Aprendizajes sobre participación ciudadana, democracia y el rol empresarial.


La experiencia de Fundación Corona en territorios como Yumbo, Buenaventura, Bogotá y Barranquilla ha demostrado que la participación ciudadana en la cual se incluye el dialogo político empresarial, es clave para fortalecer la democracia y la transparencia. A través de programas de gobierno abierto y liderazgo público, se han promovido espacios de corresponsabilidad que permiten la rendición de cuentas y la construcción de confianza entre actores, reconociendo el rol de las empresas, sus colaborades y liderazgo. De igual manera, el uso de tecnologías para fortalecer la participación, como el caso de Marea Digital en Buenaventura y Chatico en Bogotá, muestran el potencial de estas herramientas para agregar diversas voces y permitir una mayor incidencia ciudadana en las decisiones públicas.


El liderazgo empresarial colombiano se destaca por su enfoque en la transformación estratégica y la innovación, priorizando la planificación y la productividad sobre la mera eficiencia operativa. De hecho, el informe ‘Lideroscopio’ muestra que el liderazgo empresarial es la principal referencia de liderazgo entre las y los colombianos, con un 22% de las narrativas asociadas a empresas como catalizadoras del cambio social. El mismo informe, además, revela que más de 25,000 personas han sido impactadas por programas de formación en liderazgo en Colombia en las últimas dos décadas, con énfasis en habilidades prácticas, resiliencia y aprendizaje experiencial. Por otra parte, ha habido un crecimiento en la corresponsabilidad de las empresas y colaboradores relacionado a la forma de atender y responder a las necesidades ciudadanas, reconociendo sus capacidades y fortalezas. Al respecto, un estudio de la ANDI reconoce el crecimiento en la inversión social privada, así como el aumento en el desarrollo de nuevos esquemas de financiamiento que promueven una economía de impacto: obras por impuestos, esquemas de pago por resultados e inversión de impacto.


Según el Infome de Inversión Social Privada 2025 de la Andi, en 2023 las empresas privadas en Colombia destinaron $5,8 billones de pesos a inversión social voluntaria (la cifra más alta registrada por la ANDI en sus cinco mediciones). Además, el 74% de las empresas alínea sus estrategias sociales con la operación del negocio, y el 66% gestiona impactos a través de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), con énfasis en educación (61%), ayuda humanitaria (46%) y medio ambiente (44%). El mismo informe indica también que las empresas afiliadas a la ANDI tienen presencia en el 97% del territorio nacional, y el 44% impulsa voluntariado corporativo para fortalecer el sentido de pertenencia de sus colaboradores.


Según el estudio Obras por Impuestos 2025 elaborado por la Fundación Ideas para la Paz, desde 2018 el mecanismo de Obras por Impuestos ha movilizado $3 billones en 410 proyectos, beneficiando a más de 7 millones de colombianos en zonas priorizadas por los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) y Zonas Más Afectadas por el Conflicto Armado (ZOMAC). El mismo estudio evidencia que el cupo anual pasó de $250.000 millones (2018-2021) a $1 billón en 2024 y $1,1 billones en 2025, reflejando la prioridad dada por el gobierno a este mecanismo, y que mayor inversión se ha dirigido a infraestructura vial (más de $1 billón en 91 proyectos) y educación (185 proyectos con $862.359 millones).


La innovación democrática participativa y deliberativa surge como respuesta al retroceso democrático global. Casos como el de los Asambleas ciudadanas o ciclos deliberativos en Bogotá, donde se ha generado participación por sorteo y deliberación sostenida sobre temas polarizados en la ciudad, han evidenciado el potencial de estos mecanismos para generar consensos, fortalecer la confianza ciudadana y aumentar la legitimidad de las decisiones públicas.


Confianza y corresponsabilidad: aprendizajes clave


La confianza se consolida como un activo estratégico que reduce la incertidumbre, mejora la gobernanza y fortalece la cohesión social. En entornos empresariales, la confianza impulsa la productividad, la innovación y la inclusión como lo demuestran estudios del BID, el Consejo Privado de Competitividad y experiencias que hemos trabajado en Fundación Corona en los últimos años.


Según el Edelman Trust Barometer 2025, el 63% de las personas en Colombia confía en las empresas, posicionándolas como la institución más confiable del país, por encima del gobierno y otros actores. Este nivel de confianza se mantiene por quinto año consecutivo, aunque es frágil y depende de que las empresas asuman un rol activo en la solución de problemas sociales y económicos. Además, el 83% de los encuestados espera que las empresas generen empleos bien remunerados y el 81% que ofrezcan capacitación para mantener la competitividad futura. En relación con esto, el Índice de Confianza Empresarial (ICI) aumentó a 9 puntos en septiembre de 2025, mostrando una recuperación y optimismo en el sector privado.


La corresponsabilidad, entendida como el compromiso compartido entre actores, promueve la transparencia y disminuye la polarización. Modelos prácticos como el liderazgo colectivo y la gobernanza multi-actor han sido aplicados con éxito en proyectos de desarrollo territorial en Colombia, generando impactos positivos en educación, seguridad, salud y empleo.


Desde Fundación Corona hemos impulsado este enfoque mediante el modelo Participa+ en Yumbo y Buenaventura, y siendo participes de iniciativas como Compromiso Valle y Compromiso Bogotá, ejercicios que marcan una diferencia al conformar coaliciones multiactor donde las empresas y sus líderes participan directamente en las apuestas para el desarrollo territorial. Nuestras experiencias de colaboración entre empresas, sociedad civil y gobiernos locales nos permite identificar tres aprendizajes fundamentales que orientan la acción futura:


1. La colaboración como punto de partida para generar confianza. La confianza no siempre es punto de partida, pero sí puede ser el resultado de experiencias concretas de participación en asuntos comunes y tangibles. Para que esta colaboración sea sostenible, una ruta efectiva es construirla sobre una agenda común de interés compartido, acompañada de objetivos, roles y acuerdos claros entre las partes.


2. La doble vía de la confianza: confiar y ser confiable. La experiencia confirma que la confianza se construye en reciprocidad, entre alguien que confíe y alguien que sea confiable, ya sean instituciones o personas. Para lograr colaboraciones exitosas, es clave la legitimidad de quien convoca, un rol que el sector privado puede asumir respaldado por los niveles de confianza reflejados en el Edelman Trust Barometer. Cumplir lo prometido y hacerlo visible refuerza credibilidad y sostenibilidad, consolidando a las empresas como actores esenciales para generar seguridad y confianza en procesos multiactor.


3. Encuentros y narrativas para construir confianza. Fortalecer la confianza social requiere crear oportunidades intencionadas de encuentro entre personas diversas y cambiar las narrativas que nos definen. Espacios donde actores que normalmente no interactúan —por origen, edad, ocupación o entorno— puedan conocerse y colaborar, ayudan a desmontar prejuicios y generar empatía. Al mismo tiempo, contarnos distinto, enfocando las comunicaciones en historias positivas y ejemplares, es clave para transformar percepciones y alimentar relaciones basadas en confianza.


¿Que se espera de las empresas en 2026?


  • Las empresas deben asumir un rol activo en la construcción de confianza y en la innovación democrática, integrando estas tendencias en sus estrategias de talento humano.

  • La gestión del talento debe orientarse hacia el propósito, el liderazgo social, las competencias digitales y las habilidades socio emocionales y de pensamiento crítico para entornos complejos.

  • La democracia necesita innovación, confianza y participación juvenil para construir

    futuros más justos. Las empresas son aliadas estratégicas en este proceso,

    articulando talento humano con desarrollo social.

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