Del istmo a las narrativas: aprendizajes del Global SBCC Summit 2026
Del istmo a las narrativas:
aprendizajes del Global SBCC Summit 2026
Según la RAE, la palabra istmo significa "lengua de tierra que une dos continentes o una península con un continente". Es decir, un istmo es un punto de conexión, de encuentro o comunicación entre territorios que, con seguridad, pueden tener características diferentes.

No creo que esa definición haya sido la razón por la cual el comité organizador del SBCC (Social and Behaviour Change Communication) Summit 2026 decidió celebrarlo en Panamá, pero me parece una coincidencia muy afortunada y hasta bonita: un evento que tuvo como objetivo conectar a miles de personas de orígenes distintos celebrado en el país cuya geografía es en sí el epítome de la conexión, un puente selvático, cálido y húmedo que conecta a América del Sur con América Central y Norteamérica.
Durante cinco días, el istmo de Panamá recibió una delegación de cerca de mil personas provenientes principalmente de África, Medio Oriente, Asia, Estados Unidos y América Latina. Esta comunidad global, congregada para reflexionar, intercambiar aprendizajes y experiencias, y avanzar en la conversación sobre la comunicación para el cambio social y de comportamiento, encontró en el enorme Centro de Convenciones a las afueras de la ciudad el lugar ideal para lograr algo que ya parece extraño por estos días: hablar, compartir e interactuar sin una pantalla de por medio.
En representación de Fundación Corona y desde mi rol de líder de Transformación Narrativa, participé en el evento como parte de la audiencia, escuchando experiencias y casos prácticos de aplicación de la metodología SBCC en diferentes regiones del mundo, conociendo a quienes la implementan, la financian y la impulsan, y conectando con personas clave para explorar futuras colaboraciones relacionadas con cambios de comportamiento, creencias y narrativas que amplíen las oportunidades de las personas jóvenes.
Durante el encuentro tuve también la oportunidad de conectar con la comunidad que viene poniendo en práctica este enfoque en Colombia. Entre conversaciones, reflexiones e intercambios de experiencias, me llevé una grata sorpresa: encontré no solo una comunidad más amplia de lo que imaginaba, sino también profesionales con trayectorias, conocimientos y perspectivas profundamente inspiradoras.

Como parte de la nueva área de Transformación Cultural de Fundación Corona, que busca aumentar el impacto social sobre la vida de las personas jóvenes en Colombia a través de cambios sistémicos en comportamientos, creencias y narrativas, el SBCC Summit 2026 reafirmó varios conocimientos previos y, sobre todo, me dejó nuevas preguntas, inspiración y aprendizajes para seguir construyendo.
Más allá de los mensajes:
la confianza como motor del cambio
Si tuviera que resumir en una sola idea lo que escuché durante la semana, diría que el campo de la comunicación para el cambio social está experimentando una transformación importante.
Durante años, muchas estrategias se centraron en los mensajes: qué decir, cómo decirlo y a través de qué canales transmitirlo. Sin embargo, una y otra vez, los participantes insistieron en que el verdadero cambio ocurre mucho antes de que aparezca cualquier mensaje. Ocurre cuando existe confianza.

La confianza apareció como un tema transversal en conversaciones sobre salud pública, participación ciudadana, narrativas, desarrollo comunitario e incluso inteligencia artificial. La conclusión parecía evidente: las personas rara vez cambian porque reciben más información, pero sí pueden cambiar cuando se sienten escuchadas, comprendidas y respetadas.
En un mundo marcado por la desinformación, la polarización y la pérdida de confianza institucional, construir relaciones significativas se está convirtiendo en una de las tareas más importantes del cambio social.
Las comunidades no son audiencias
Otro aprendizaje recurrente fue la necesidad de replantear el papel de las comunidades en los procesos de transformación.
Líderes indígenas, comunicadores comunitarios y representantes de organizaciones sociales coincidieron en que las personas no deben ser entendidas únicamente como receptoras de mensajes o beneficiarias de programas. Son portadoras de conocimiento, experiencia y soluciones.
Una de las ideas más poderosas del encuentro fue reconocer que quienes están más cerca de los problemas suelen estar también más cerca de las respuestas.
Esta reflexión tiene implicaciones profundas para quienes trabajamos en transformación social. Nos invita a diseñar menos para las comunidades y más con ellas; a reconocer el valor de la experiencia vivida y a confiar más en la capacidad de las personas para liderar los cambios que desean ver en sus propios territorios.
Las narrativas también son una forma de poder
Uno de los momentos más memorables de la Cumbre fue escuchar a líderes indígenas, comunicadores comunitarios y referentes culturales hablar sobre el papel de las historias en la construcción de identidad y futuro.
Las narrativas no son únicamente herramientas de comunicación. También son formas de definir quiénes somos, qué valoramos y qué posibilidades imaginamos para nuestras vidas y comunidades.

Quizás por eso una de las discusiones más interesantes giró alrededor de quién tiene el derecho a contar las historias. La invitación no era simplemente a amplificar voces, sino a crear las condiciones para que las comunidades construyan y gestionen sus propios relatos.
Para quienes trabajamos en cambio narrativo, este es un recordatorio importante: transformar la realidad implica también transformar las historias con las que la interpretamos.
La innovación tecnológica necesita contexto humano
La inteligencia artificial ocupó un lugar destacado en las conversaciones de la semana. Sin embargo, la discusión estuvo lejos del entusiasmo desbordado o del pesimismo tecnológico.
La pregunta central no fue qué tan poderosa puede llegar a ser la IA, sino cómo utilizarla de manera responsable para potenciar el trabajo social sin perder aquello que lo hace efectivo: la comprensión cultural, el juicio ético, la empatía y la cercanía con las personas.

La inteligencia artificial puede ayudarnos a analizar grandes cantidades de información, identificar patrones o mejorar procesos. Pero comprender una comunidad, construir confianza o interpretar los matices de una historia sigue siendo una tarea profundamente humana.
Un aprendizaje para Fundación Corona
Al regresar de Panamá, me queda la sensación de que muchos de los debates del SBCC Summit dialogan directamente con las apuestas que Fundación Corona viene impulsando a través de su Estrategia 2030.
La importancia de las narrativas, la participación de las comunidades, el liderazgo juvenil, la construcción de confianza y la transformación cultural aparecieron una y otra vez como condiciones indispensables para generar cambios sostenibles.
Quizás por eso, más que nuevas respuestas, la Cumbre me dejó una convicción renovada: el cambio social no ocurre cuando las personas reciben más información. Ocurre cuando las personas sienten que pertenecen, son escuchadas y pueden verse reflejadas en una historia compartida sobre el futuro.
